Disgorge + Extirpating the infected. 18-11-2013. Sala Hollander
El paso por Sevilla de la veterana banda de death brutal metal Disgorge, así como de los cordobeses Extirpating the infected podría decirse, en términos taurinos, de "dos orejas, rabos y vuelta al ruedo". Al rollo de estos tíos no los frena ni los escasos cincuenta que fuimos a la Hollander, viendose hasta algunos expectadores llegar en bicicleta al polígono industrial en una noche desangelada, desafiando a la intemperie. Era el underground en estado puro. No digas más que no hay.
Nota:
Carecemos de una crónica más amplia sobre los Extirpating, puesto que
no pudimos conseguir el set list y además se perdió material grabado.
El primero de los conjuntos que dio el pistoletazo de salida fueron los cordobeses Extirpating the infested. Banda relativamente nobel pero que ya cuentan con sus propios EP y LP autoeditados. Una buena jornada esperaba a las cabezas y los cuellos de los allí presentes.
La banda califal es una formación que encajaba perfectamente para lo que íbamos a presenciar en el Calonge. Casi diez temas pudimos vivir y disfrutar de manera casi extenuante.
Destacaría, modestamente, temas como el cuarto por orden, que mantiene una voz gutural constante, así como un ritmo musical en secuencias repetitivas muy endulzantes, escuchándose perfectamente los coros de Jesuth, la guitarra en su melodía, así como un magnífico sólo de batería muy resaltable.
El quinto tema sabemos que pertenece a su E.P. Vaginal saw entorturement. Estopa desde el principio, con cadencias de ritmos que impiden ni un amago de bostezo. Se nota también muchísimo el trabajo gutural sin desafino. Nos daba la impresión de estar ante unos demonios desencadenados....
La sexta pieza destaca por su perfecta coordinación entre el bajo y la batería, pudiéndose oir bien ambos, eso es lo que apreciamos. A momentos parece que hay coros que salen de todos lados. La batería en su sitio.
Escuchamos más temas de su CD del 2010, como el Beheading the Dead, que incluía una rola llamada Redneck Bukkake, en la que destaca un gutural casi continuo más o menos sobre el principio, luego con un juego interesante de voces agudas del bajista.
Tampoco olvidamos que otra de sus piezas estaba basada en una película. Aquí noté un excelente trabajo de los casi silbidos de muerte de Jesuth y de la batería al final.
Como mencionamos antes, ha sido una pena perder el material de apuntes para habernos extendido más.
Para continuar la noche, el famoso quinteto de San Diego se presentó exponiendo y abarcando casi todo el escenario la batería de Myers, un becerro de oro en el que no faltaba nada que no refulgiera dentro de la oscura boca del Hollander. Tras un breve impás, vueltos de espaldas al escenario, se dispusieron a superar la decena de bombazos, abriendo el fuego con el Atonement de su la demo del 95', dejándonos un cambio que nos hace creer el final de la pieza.... y luego en Paralellels of infinite torture 2005, mediante una batería estruendosa y el growl mantenido de Ángel Ochoa, la nueva "voz" ( jeje ) de la banda. A veces oíamos medios tiempos old school que subían de velocidad manteniendonos en una constante tensión, pero también conjugados a veces con algunos elementos técnicos que permitían disfrutar del bajo y las guitarras.
El Craneal impalement era la siguiente pieza ( no podía faltar ). Da la impresión que la brutalidad no es forzada, sino muy natural. La distorsión de la guitarra está bien lograda. Todos van a una. Cuando Myers dice " ¡Aquí estoy yo! ", casi se queda sólo; eso sucede más o menos en un intervalo no muy largo que comienza sobre el minuto 6. El final, predominando los riffs afilados, armoniosos, llega casi inesperado.
She Lay gutted nos destripa. Sin concesiones. Pretendiendo empezar como el que no quiere la cosa, de repente, Ochoa nos hace un generoso esfuerzo conjugado con algunas expresiones más agudas, auténticamente demoníacas, afiladas, aceradas:
She lay gutted....she lay gutted.... En algunos compasitos se da pie a los demás instrumentos evitando la monotonía y descansando la voz. Se usa la técnica de un descanso momentáneo que parece ver al público el final, pero es mentira, la pieza sigue un poco más y finaliza de golpe y porrazo.
Revelations XVIII....Ensalada de mamporros de blas beats es lo que se ofrece aquí desde un principio que carece de tregua y concesión. En cualquier caso, cuando apreciamos el bajo podríamos vislumbrar que Diego Soria no parece envidiar en su trabajo al fallecido Marlin.
Con el Indulging dismemberment of a mutilating breed notamos distintos tiempos bien llevados, llegándose en ocasiones a martillearnos los oidos. Ochoa demuestra también silbar como un "cerdo" cuando viene a cuento, manejando unos tonos no tan fáciles.
Ya estamos casi en el suelo. El trabajo gutural aumenta, pero debe haber sus descansillos. El redoble sónico de las baquetas no da tampoco respiro en muchos compases...
Womb full of scabs. ¡ Vaya leche ! Esta gente no decae, éxtasis pleno. Rola corta que deja en algunos instantes ciertos lucimientos para las cuerdas. El cambio de melodías es complicado, pero se hace. Algunos riffs junto al bajo nos trepanan. Al final a la voz demoníaca afilada les encanta los gusanos podridos.
La siguiente pieza Abhorrent Desecration of Thee Iniquity surge de la nada con una demostración de baquetas que nos revienta. Los ritmos alternos cambian, hay vuelcos; la voz gutural conjuga también las aspiraciones; el bajo es magnífico. Un directo que puede sonar a estudio, jugósamente expuesto. Momento interesante porque la adrenalina sube, te vacía el vientre y se instala en el cuello. La historia es larga, digerible que es lo bueno. Final tranquilo.
Llegamos a la penúltima demostración. Es el canibalismo, lo que tenemos delante nos exhuma, esa barrera de sonido tan cambiante y de muy difícil técnica aplicada. Temazo. Exposición brutal y sin ambages de todo el grupo, cada uno en lo suyo, una rapsodia. Ojo aquí también a las guitarras como varían y a los machaqueos de los palos. Hay momentos en que lo repetitivo te goza pero luego cambia, porque el contrate es la tónica de esos tipos. Una pena no durara un poco más la cosa.
Y llegamos al final. La ambientación del principio es sólo el impás de algo que podría pasar por de lo más brutal que hemos escuchado: Consume the forsaken. Aquí es cuando la batería pasa como un Zyclon y nos corta con los platillos, entre el oscuro bajo y algún riff variado....mientras los silbidos guturales son casi continuos. Es una andadura sólida.
Abajo, nos fotografiamos con Ricky Myers, mítico baterista y fundador superviviente de Disgorge.
Todo lo bueno dura poco, pero no se acaba. Por lo que esperemos otra ocasión de volver a ver por aquí a cordobeses y californianos, estos últimos ( más dificil que vuelvan) que no parecen haber perdido sus viejas esencias tras los continuos cambios y avatares sufridos. En fin, magníficas fórmulas melódicas que no te aburren. ¡ Hasta la próxima !
Rafael Medina.